HOGAR
No me preguntes por qué contemplo tanto tus
ojos
de luna llena,
en ellos habitan mis sueños más
profundos.
Y me haces vibrar,
ahí, justo donde tu sonrisa se
clava,
donde nadie llega
y tú lo haces hasta con las luces fundidas.
He perdido el temor a suspirar,
porque ya no
duele,
traes de vuelta mi alma
entre un beso y un te
quiero
que grita tu silencio
cuando más hablas.
No he contado cuántos pasos llevamos,
no me importa si damos un salto de aquí a Londres
o si pisamos algún charco y caemos en Islandia,
todo sabe diferente desde que tú estás.
Y en tus ojos de luna nueva,
mis dedos te susurran
a la espalda que,
ya vuelo hasta sin
despegar los pies del suelo.
¿Sabes? No necesito que desnudes los ojos
al amanecer
para sentir que tú eres mi hogar.
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