VERANO EN DICIEMBRE

 


VERANO EN DICIEMBRE


Qué bella se ve la nieve bajo los ojos del sol ma drugador.  Siempre imaginé qué sentiría al verla, al tocarla,  al respirarla…  

Hoy no puedo dejar de contemplarla.  

¿Ahora por qué me gusta tanto el invierno?  

No puedo alejarme de su piel desnuda y que  dos centímetros  sea demasiada distancia. 

Nunca he sido de los que dibujan ángeles en el  suelo  con el cuerpo, pero mis dedos están encantados  de patinar por sus mejillas.  

Por primera vez he contemplado cómo una sonrisa  dormida posee el poder de desnudarte el alma y,  siendo diciembre, sientas el calor de sus  sueños recorrer cada centímetro de ti,  y no sólo por fuera.

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